El proyecto - Aic de Paso

Me llamo Víctor. Tengo 34 palos, soy de Barcelona y trabajo en pleno centro turístico de la ciudad. Cada día veo pasar miles de turistas. Los conozco todos: el que viene con la lista de TikTok, el que busca el restaurante que sale en Instagram, el que fotografía la fachada y se va. Y también, de vez en cuando, el que te pregunta dónde desayuna la gente del barrio. Ese me interesa.

Durante años yo era más o menos como los primeros. Viajaba, hacía salidas de un día cerca de mi ciudad, veía cosas, comía en sitios recomendados en TikTok y volvía a casa con la sensación de haber estado en algún sitio. Pero no de haberlo conocido de verdad.

El clic me llegó la primera vez que viajé a Indonesia. Fui con una chica que había conocido por internet. Los primeros días fui a los sitios recomendados, comí comida «local», seguí el camino marcado. En un momento dado, estábamos comiendo en un restaurante y vi la cara de la chica que me acompañaba. Poca satisfacción. Le pregunté si le gustaba la comida. Me dijo que no estaba lo suficientemente especiada, que llevaba días adaptándose a mi procedencia, porque a los europeos normalmente no les pueden dar el mismo picante que a un indonesio medio.

«Lo que nosotros acostumbramos a comer.»

Esa frase me dio mucho que pensar. Llevaba días sin comer comida real de la zona. Sin descubrir nada de verdad, solo comida europeizada y adaptada a mí. Y con esa misma lógica empecé a mirar todo lo demás: la historia que no me habían contado, la arquitectura colonial que no había sabido leer, los barrios donde no había puesto un pie. Indonesia tiene una historia muy complicada con Holanda, con Japón (no solo las colonizaciones). No tenía ni idea. Nadie me la había contado porque yo nunca había preguntado.

Empecé a preguntar. Ella empezó a enseñarme. Nos pasábamos el día entero hablando, yo intentando entender por qué cada cosa era como era. Y en ese momento el viaje se convirtió en otra cosa. En algo que no sabía cómo llamar pero que no quería que se acabara.

Aic de Paso nació de ahí. De querer viajar así siempre y de pensar que hay más gente que quiere lo mismo pero no sabe muy bien cómo encontrarlo. El blog, el Instagram y el YouTube son el intento de contar lo que voy descubriendo: primero Cataluña, luego más lejos. Sin listas de imprescindibles, sin restaurantes de guía, sin filtros.

La idea a largo plazo es ofrecer viajes de autor. Rutas diseñadas desde dentro, no desde un catálogo. Pero para eso hace falta construir una comunidad primero. Y eso es lo que estamos haciendo ahora.

Si has llegado hasta aquí y algo de esto te resuena, bienvenido. Pregunta, comenta, dime qué pueblo de Cataluña crees que no conoce nadie. Cuanta más gente participe, mejor va a ser esto para todos.